Es un sistema muy sencillo, los alumnos de 6º de Primaria traen sus libros para los de 5º de primaria, a cambio reciben los que se pueda de los que dejaron los de 1º de Secundaria en el instituto al que vayan ese curso.
Los de 5º traen los suyos para los de 4º, los de 4º para 3º, 3º para 2º y así sucesivamente. Ya sé lo que estáis pensando, ¿qué pasa con los pequeños? Normalmente usan fichas o libros para rellenar. Pero siempre hay alguna cartilla, libro de lectura o juguete que se les queda pequeño. Ellos también pueden jugar a esto como sus padres.
Por ejemplo en el CEIP Buenos Aires, para el curso 2013/14 se hicieron 105 intercambios, algunos de todo el lote de libros y otros sólo algunos de ellos, sólo se disponía de lo que nos traían los alumnos, algunos donaron sus libros sin esperar recibir ninguno o porque les gustaba más que sus hijos estrenaran.
Lo que más me llamó la atención de los padres que colaboraron en ese intercambio es: la felicidad que mostraban por poder ayudar a otro, ninguna persona habló en ningún momento de “me voy a ahorrar dinero”, ninguna. Todos decían: “bueno, si hay suerte, sí, guárdame alguno”.